“Ni siquiera las flores” de Mariana Viñoles
Por Irina Raffo En 1897 Joseph Nicéphore Niépce realizó la primera fotografía de la cual se tiene registro y la llamó Vistas desde mi ventana a Le Gras . La exposición de la placa de peltre duró aproximadamente ocho horas. Quizá en esta fotografía se esconde el primer gesto fundacional de cualquier relato: contar desde nosotros a un otro lo que vemos, hemos visto o imaginado; dar al otro, como una ofrenda, nuestra mirada del mundo. Dirigir la cámara desde el interior del hogar, hacia el exterior, hacia el afuera, es un gesto natural propio de la mirada; contemplar por la ventana, detenerse en los movimientos de quienes pasan por allí y escudriñar la realidad circundante. Se trata de una acción que permite explorar secretamente la vida de los otros, donde ejercitamos la mirada voyeuristica tan propia del cine. Varios cineastas han explorado este gesto con sus cámaras: David Perlov desde su departamento en Tel-Aviv, dejando en Yoman (1973-1983), un cine-diario realizado dura...