“Arena” de Khalil Charif y “After America” del Colectivo Los Ingrávidos
Por Mariana Martínez Bonilla En “El trabajo de la representación” (1997), el teórico jamaiquino Stuart Hall afirmó que la significación de cualquier práctica cultural se construye a través de la articulación codificada de los signos comprometidos en ella. En otras palabras, en tanto articulación del lenguaje y la cultura, la representación organiza los signos de tal manera que se vuelve posible aprehender lo real y, por lo tanto, dotar de sentido al mundo. El reconocimiento del carácter arbitrario de la relación entre significado y significante al interior de dichos signos abre la posibilidad de un entendimiento de las imágenes (en tanto sistemas representativos) como campos en los que se inscribe la ideología dominante, pero también como lugares en donde tiene lugar la pugna por el sentido y, por lo tanto, desde donde sería posible articular una suerte de resistencia ante los designios discursivos que dan forma a los marcos representacionales hegemónicos. Así pues, el hecho de que la ...